Hay una regla sin excepciones. Su entidad no le pedirá nunca que facilite contraseñas o claves completas, y si usted no ha hecho una operación no tiene sentido que le llegue un código de confirmación, y menos aún que el banco se lo pida de palabra. Para anular un cargo fraudulento el banco no necesita ningún código suyo. Tampoco le pedirá el PIN ni el código de seguridad de la tarjeta, que instale una aplicación para controlar su móvil o su ordenador a distancia, ni que acepte una solicitud de Bizum para recibir un supuesto reembolso.

Su banco sí puede llamarle de verdad, por ejemplo para confirmar un pago que le parece inusual, para recordarle una documentación pendiente o para ofrecerle un producto. Una llamada legítima no le exige decisiones inmediatas ni le pide compartir lo que solo usted debe saber. Un empleado real no pondrá objeciones si usted prefiere comprobar la llamada por su cuenta. Las señales de alarma son las contrarias. Prisa, tono alarmista, insistencia en que no cuelgue y la petición de que no hable del asunto con nadie, ni siquiera en su oficina.

El guion más habitual empieza con un SMS que avisa de un cargo sospechoso o de un acceso desde otro dispositivo, seguido de la llamada de un supuesto departamento de seguridad. Con tono urgente le dicen que su dinero corre peligro y que debe pasarlo a una cuenta segura, dictar el código que le acaba de llegar o entregar sus tarjetas a un mensajero que irá a recogerlas a su casa. Ningún banco trabaja así. La cuenta segura a la que le piden transferir el dinero es siempre la del estafador, y una vez enviada la transferencia recuperarla es muy difícil.

Que en la pantalla aparezca el número real de su banco, o que el SMS llegue en el mismo hilo que los mensajes auténticos de la entidad, no demuestra nada. Los estafadores pueden falsificar el número o el nombre del remitente, una técnica conocida como spoofing. Desde 2025 los operadores deben bloquear muchas de estas llamadas, por ejemplo las que llegan del extranjero mostrando un número español, y desde el 15 de septiembre de 2026 también los mensajes con nombres de remitente que no están registrados. Aun así, ningún filtro es perfecto, y el número que ve no basta para fiarse.

Si tiene la menor duda, cuelgue. Abra la app de su banco y compruebe si existe ese cargo, o llame usted al número que figura en el reverso de la tarjeta o en la web oficial, a ser posible desde otro teléfono. Si ya ha facilitado claves o ha autorizado alguna operación, llame de inmediato al servicio de bloqueo de tarjetas de su entidad, cambie las contraseñas de la banca en línea y presente una denuncia en la Policía Nacional o en la Guardia Civil. El 017 de INCIBE, gratuito y disponible de 8 a 23 horas todos los días, le orientará sobre los pasos siguientes.